jueves, 19 de septiembre de 2013

La población se torna más vigilante

La inseguridad ciudadana ha causado una creciente demanda de cámaras de video vigilancia.
Por: Christopher Erasmo Torres Jiménez

Los altos niveles de criminalidad y la preocupación ciudadana por esta situación han provocado una creciente demanda de cámaras de video vigilancia en negocios dedicados a la venta de este dispositivo de seguridad. “Realmente sí, últimamente está viniendo mucha gente a comprarlas”, expresa Alexander Cambero, empleado de la tienda electrónica Steren, ubicada en San Carlos, Distrito Nacional. Una cámara de seguridad con el grabador de video digital (DVR, por sus siglas en inglés) puede costar hasta 29 mil pesos.



Cambero explica que hay quienes deciden comprar el equipo a un precio mucho más barato, solo para fines de monitoreo. Sin embargo, la mayoría de los clientes prefieren adquirir la cámara más el DVR, porque este sistema integrado permite registrar o grabar las imágenes previamente captadas en tiempo real. 

Vendedores de la tienda Megatone Electronics, también en San Carlos, ratifican el aumento de clientes que acuden a buscar este sistema de seguridad privada. “Aquí vienen clientes que compran tanto al por mayor (para fines de comercialización) como para instalaciones de manera particular”, explica Jhonatan de Oleo, empleado de Megatone. 

Los comerciantes han visto en las cámaras de seguridad una forma de enfrentar la amenaza que suponen los asaltos a mano armada para sus negocios. 

El propietario del Minimarket Don Gregorio, Juan Carlos Guzmán, explica que en varias ocasiones han intentado violentarle su negocio, y que incluso le han roto las puertas. Dijo que su cámara captó también a uno de sus empleados sustrayéndole mercancías.

“Tomó a escondidas productos del negocio, sin sospechar que lo estábamos grabando. Obviamente, este fue despedido”, narró Guzmán. Dijo que tiene ocho años utilizando cámaras de seguridad,  debido a la ola de delincuencia que afecta al país.

“Cuando estas personas  vienen a robar, y ven  las cámaras, se abstienen  de cometer estos hechos, por temor a ser grabados”, indicó el comerciante. Dice que utiliza los servicios de una compañía de seguridad que, junto con el destacamento de la Policía más cercano, trabajan para capturar y someter a la justicia a quien penetre ilegalmente al negocio, sea en horas del día o de la noche.

Herramienta de investigación

Las cámaras de seguridad instaladas por la Policía, establecimientos comerciales y residenciales en puntos estratégicos, han sido un valioso instrumento para la solución de casos. Gracias a este instrumento, los investigadores han podido resolver crímenes cometidos donde el único testigo era el lente de una cámara. 

Este mecanismo llegó para reforzar los métodos policíacos convencionales para dar con los responsables de algún homicidio, asalto o robo a mano armada. 

Y es que las cámaras instaladas en sitios no visibles para el público captan en tiempo real el momento en que los delincuentes cometen sus fechorías.

Las cámaras ocultas recogen imágenes que describen los daños físicos y materiales que los malhechores causan a sus víctimas. También permiten identificar su vestimenta, facciones, el tipo de vehículo en que se trasladan, hacia dónde huyen y hasta el calibre de las armas que usan en sus temibles andanzas.

Los organismos de seguridad ya han instalado más de 400 cámaras de seguridad en puntos neurálgicos de la capital. Este formidable recurso para detectar la comisión de actos delictivos o criminales no solo se limita a las principales avenidas de la capital. Igual se utiliza en las ciudades más grandes del interior. 

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