Por: Christopher Erasmo Torres Jiménez
La tranquilidad, el ambiente de trabajo y la alegría que viven durante el día los residentes en los sectores El Libertador y Buenos Aires de Herrera, se transforman en temor y tensión cuando el sol comienza a desaparecer en el cielo en horas de la tarde y algunos delincuentes convierten la zona en “tierra de nadie”, haciendo que desaparezca el sosiego y la paz que anhelan los hombres y mujeres de esta parte del municipio Santo Domingo Oeste.
El comercio se muestra activo. Cafeterías, colmados, carnicerías, peluquerías, salones de belleza, tiendas de ropa, zapaterías y otros establecimientos, brindan sus servicios a los vecinos, quienes se desplazan por las calles de la comunidad sin dificultades.
Pero confiesan que su paz está siendo perturbada por la alta ola de delincuencia y violencia que los azota. Así lo manifestó el señor Juan Mejía, quien reside en El Libertador y funge como presidente de la Asociación de Junta de Vecinos, que reúne a 14 organizaciones comunitarias.
“La violencia es número uno, es la que manda aquí. Nosotros le preguntamos al presidente Danilo Medina si es que tenemos que entregarle nuestras casas al Gobierno y dejárselas a los delincuentes para que se apoderen. No hayamos qué hacer”, dijo indignado.
Los atracos, las violaciones y las muertes producto de pleitos y altercados en colmadones y otros lugares de recreación, ocupan parte de la cotidianidad de la barriada, con mayor intensidad en horas de la noche. Mejía contó que el pasado 31 de diciembre, en víspera de año nuevo, cuatro personas perdieron la vida por esta razón. Agrega que a la semana, se reportan dos y hasta tres casos de personas heridas.
Agentes de la Policía Nacional se hacen presentes en las vías públicas, pero según Mejía, no están desempeñando su papel. “La Policía no está haciendo nada. Andan de arriba para abajo y vienen cuando los tigueres están durmiendo”, comenta.
Mejía solicita a las autoridades competentes, visitar el lugar y realizar un operativo para recoger las bocinas y equipos de música en esos espacios públicos.
Temor
Este sentir lo comparte el señor Juan José Acevedo, quien considera que si las autoridades no interceden, el panorama podría tornarse más conflictivo. Expone que el temor de transitar por las calles en horas de la noche lo abruma. “Esto es como una tierra de nadie, aquí se pelea todos los días. La delincuencia está arropando al sector, a veces me da temor de salir”, manifiesta preocupado. Acevedo pide al presidente Medina que se instale un destacamento policial en el sector Libertador de Herrera para combatir esta problemática.
Mientras que en Buenos Aires, otro barrio de Santo Domingo Oeste, la realidad es casi idéntica. Según la señora Petra Hernández, no hay una hora específica para que malhechores y atracadores cometan sus fechorías.
Recordó que hace tres meses fue atracada antes de llegar a su casa a las tres de la tarde. Explica que se trata de una red de motociclistas que se dedica a estas acciones, quienes se movilizan por las vías que fueron reparadas y que dan paso a la cañada de Guajimía. “Después que arreglaron parte de la cañada suben rápido, hacen sus desastres y se van”, aseguró Hernández.
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LABOR COMUNITARIA DEL MARCELINO VÉLEZ
El director general del hospital Marcelino Vélez Santana, de Herrera, doctor Luis Pichardo Matos, reveló que del 31 de diciembre al primero de enero, más de 18 personas fueron asistidas en ese centro, provenientes de los referidos sectores, además de las localidades del Abanico y la cañada de Guajimía, con heridas ocasionadas en riñas.
Explicó que los casos más comunes son botellazos en la cabeza y lesionados por armas blancas, cuadros que llegan a diario por las mismas razones del auge de la delincuencia.
El funcionario destacó que la ingesta de bebidas alcohólicas es un factor común en esos pacientes, que asisten con mayor frecuencia los fines de semana y días feriados.

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