martes, 22 de abril de 2014

Flores y música para despedir a la más combativa, solidaria y dulce voz: Sonia

Flores y música para despedir a la más combativa, solidaria y dulce voz: Sonia
Por: Christopher Erasmo Torres Jiménez

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El olor de las flores frescas arropa la sala. Margaritas, rosas y girasoles parecen asomar sus rostros multicolores y cuidan solemnes la cama de madera y satín.

Desde temprano, unos tras otro, una hilera cuasi interminable de brazos prestan firmes sustento para reconfortar a los presentes. Un retrato se erige orondo frente a la cama fúnebre, un recordatorio vivido de esa presencia grande, y más que grande… gigantesca, y que hoy duerme plácidamente.
Ocho coronas: blancas, amarillas y rosas, se encumbran como escoltas detrás de la mujer de la gran voz y que dio vida a himnos a la patria, al amor y a la esperanza.
Los recuerdos brotan como lágrimas del alma que exclaman los labios. Las sonrisas dan paso al llanto, el llanto a los suspiros y los suspiros a la resignación, y la resignación a las alabanzas a la  mujer que no es mujer, sino arte, arte como ningún otro.
Ella canta, y canta como nunca… como siempre, cuando piensa en aquellas viejas canciones de amores.

Desde las nueve de la mañana, personalidades y ciudadanos se presentaron este lunes 21 a la Capilla E, de la funeraria Blandino, para darle el último adiós a "La Silvestre", ícono del arte dominicano.
“Si pienso en nuestra canciones que hablan de amores, si pienso que un día quería morirme por ti. Recuerdo tan solo tus ojos azules y el roce de tu piel, el enfado y aquel arañazo que me quedo en la cara y tu llanto, amor adiós y tristeza”, se escucha tímidamente, entre sollozos y lisonjas a Sonia Silvestre, la mujer que no es mujer, sino la música.
Su voz, como una caricia a los recuerdos, viaja por el aire hasta oídos y conmueve a quienes añoran la calidez de su sonrisa, mientras la bandera dominicana, como sábana tricolor, adorna la cama.
Un listón negro y fino se extiende a lo largo del lecho luctuoso. Los familiares reciben las bendiciones, laspalabras de fortaleza y los elogios que antes y después de la muerte, se hizo merecedora la figura grande, ¡no! Inmensa de Sonia Silvestre.
Llegan a la sala mujeres ataviadas en blanco y negro, de vestimenta humilde. Los rostros serenos y compungidos, revelan las huellas dejadas por el tiempo. Las manos al frente, unas sobre otras, como símbolo solemne.
Nace otra canción en el repertorio. Las mujeres, se acercan temerosas, esquivando a murallas de saco y corbata, negrísimas y sobrios vestidos. Algunas mujeres murmuran una tonada inmortal de “La Peligrosa”.
Afuera, la mañana se hace tarde, y un océano de preguntas se agita en medio de saludos y firmas de libros póstumos. Flashes repican en el horizonte y las pupilas. A ratos, se desvanece la marea y vuelve a subir con cada nueva cara que se acerca para decir adiós a la mujer por quien ahora llora la tarde.
Adentro, la inmensa, ¡no! La titánica Sonia aguarda, tranquila, pacífica, impasible. Su voz se sigue escuchando, reproducida ahora a través de gargantas construidas con cables y circuitos, pero tan sincera y tan clara, que parece que es ella quien canta, acostada en su lecho de madera y satín.
José Manuel Castillo:
El país y la región han perdido una voz comprometida con los mejores intereses del pueblo dominicano.
Pochy Familia:
Sonia fue un icono de calidad, de canciones románticas y de rebeldía, con unos ideales que marcaron una época.
César Pina Toribio:
Es evidentemente un golpe duro para todo el país, sus amigos y el arte nacional. Por suerte, deja una obra que permanecerá y crecerá en el aprecio y cariño del pueblo dominicano.
Víctor Víctor:
A Sonia la caracteriza, primero que nada, su buen gusto para elegir temas y en segundo lugar, una capacidad de comunicación en la escena, pero también una gran sensibilidad que la hacía dedicarse a la gente sencilla.
Rafael Solano:
Todo lo que se puede decir de Sonia es poco. Guardo siempre esa admiración por quien fue una gran artista, intérprete y una gran compañera.
Adalgisa Pantaleón:
Ha perdido el país una gran mujer, comprometida con todo lo social. Para mí ha sido una pérdida muy grande. Cada vez que vea un girasol o una gran sonrisa, ahí va a estar.

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