miércoles, 17 de octubre de 2012

Asesinatos de menores, ¿una tendencia?


Por: Christopher Erasmo Torres Jiménez

La pared pintada de verde, la que está justo al lado de la casa de la abuela de Angelita (nombre falso), ya no pasa desapercibida. Una noche cualquiera, hace casi cuatro meses, en ese lugar asesinaron a su hermana mayor.

Era viernes y a Indira Massiel Correa Feliz no la dejaron entrar a la escuela porque no andaba uniformada de manera correcta. Así que decidió marcharse con una amiga. En el trayecto sostuvo una pelea a puños y jalones con una jovencita de 15 años, quien supuestamente le tenía envidia.
Parecía una “disputa entre muchachas”, por eso nadie le prestó atención, ni siquiera Angelita, de 14 años. Pero vaya sorpresa. Esa noche, cuando estaba donde su abuela, Indira Masiel escuchó que alguien la llamaba insistentemente. Fue la última vez que salió con vida de aquella casa, ubicada en el barrio Maquiteria, de Santo Domingo Este.

Esa joven, la de la pelea, al parecer no estuvo satisfecha con el primer desenlace y acabó de una puñalada con sueños y aspiraciones de Indira Massiel, de tan sólo 16 años.
Al menos, en este caso, Angelita e Indira trataron de defenderse, pese a que no tuvieron éxito. O tal vez pudieron evitar la muerte, si lo hubiesen comunicado a tiempo a sus padres, como lamenta la madre de la víctima, María Elvira Feliz, de 42 años.
Sin embargo, Ángel Francisco Hernández Castillo no tuvo esa oportunidad. No pudo defenderse. Él tenía nueve meses cuando su madre, Ángela Elizabeth Castillo Olabarría, de 22 años, lo ahorcó y luego hizo lo mismo con ella misma, porque, según una nota que dejó antes de cometer el doble crimen, “no daba para más”.
Estos son sólo dos de los 30 asesinatos que han ocurrido en los diez meses que lleva el año, en los que niños, niñas y adolescentes han sido las víctimas, de acuerdo a un recuento que realizó LISTÍN DIARIO a partir de las informaciones que han sido publicadas en los medios de comunicación y en las notas de prensa de la Policía Nacional.
Pero seguro no son los únicos. Las razones y la forma en que ocurrieron esas 30 muertes son diversas. Para cometer los crímenes, los verdugos recurrieron a técnicas como la estrangulación, el ahorcamiento o utilizaron armas de fuego, cuchillos, piedras, bates y sustancias tóxicas, entre otros. El año pasado, la Procuraduría General de la República registró 128 homicidios de menores de 18 años. Pero no fue posible comprobar las circunstancias en las que ocurrieron.
¿Inicio de una tendencia? La psicóloga especializada en terapia familiar, Olga María Renville, dice que se considera una tendencia latente de la conducta cuando el individuo tiende a guiar sus respuestas o estímulos por lo que los demás están haciendo.
Castillo explicó que hasta el momento son casos aislados y no masivos, como los feminicidios. Por esa razón, indicó que esos crímenes se trabajan jurídicamente como un homicidio normal y la pena será la correspondiente a cada situación: si un adulto cometió el crimen podría tener hasta 30 años de prisión y si se trata de un menor de edad, cinco años.


0 comentarios:

Publicar un comentario