Por: Christopher Erasmo Torres Jiménez
El agua está bajando en el sector La Barquita, en Los Mina, y mientras vuelve a su nivel muestra el estado de deterioro de las viviendas que quedaron inundadas. Los moradores de del lugar tratan de sacar el agua del interior de sus casas arrastrada por el rio Ozama debido a las intensas lluvias que ocasionó el huracán Sandy en el territorio nacional. El olor a humedad y el lodo los arropa como cada vez que el acuífero crece y los inunda.
Aunque el rio ha empezado a descender, muchas viviendas aún permanecen bajo agua y por lo que unas 139 familias todavía ayer se albergaban en los refugios.
Sentada en una silla, con hilo y aguja en la mano tratando de coser el escote de la única vestimenta que pudo tomar antes de que las aguas inundaran su vivienda, la dama embarazada aguarda la esperanza de que al bajar el acuífero, su casa no esté destruida en totalidad como piensa hasta el momento.
"Desde aquí se ve que a mi casa le falta la mitad", expresó Sugeiry Mercedes Martínez, quien tiene ocho meses de embarazo y está refugiada en la capilla San José, en el referido sector.
Otra preocupación que tiene Martínez es que sus tres hijos de cinco, nueve y 10 años no podrán asistir a la escuela debido a que sus uniformes y útiles escolares se encuentran bajo agua dentro de la vivienda.
"Una de mis hijas tiene la misma ropa desde hace tres días y yo no tengo que ponerme", aseguró Martínez
Dijo que lo único que su esposo logró rescatar fue un gavetero para el bebe que viene en camino y una lavadora de medio uso que compró, ya que la que tenían se dañó hace dos meses cuando el rio creció por las lluvias de la tormenta Isaac.
Explicó que su esposo, Rubén Mujica, no tiene trabajo estable "chiripea" y no sabe a dónde se refugiará con su familia ya que si su vivienda, construida de madera y Zinc, está destruida no tienen a dónde ir.
En la misma situación esta Gladys Sánchez quien dice haber perdido todo, pues los alimentos y equipos de cocina de su pequeño negocio (cafetería) quedaron inservibles.
"Mira el televisor donde lo saque porque se dañó por completo, es nada que quedó del negocio" expresó Sánchez quien aseguró que de su cafetería viven ella y sus ocho hijos.
No podrán ir a clases
Cientos de estudiantes acudieron ayer a clases, exceptuando los niños refugiados. "Nosotros necesitamos ayuda para poder ir a la escuela porque nos quedamos sin uniformes y sin cuadernos" indicó la niña Estefani García, de 13 años de edad.
Los pequeños que tienen que dormir en colchones tirados en el piso, no solo esperan a que el río vuelva a su nivel, sino que claman para que las autoridades les donen uniformes y útiles escolares.
0 comentarios:
Publicar un comentario